
A través de exámenes realizados por el Estado, como Saber Pro (antiguos ECAES) se observó que los estudiantes tienen deficiencias en matemáticas y competencias lingüísticas precarias, aun en quienes se forman como licenciados para fungir en el área de la docencia.
Asimismo, en las pruebas Saber que se aplican a los estudiantes de grado once, se ha detectado un vacío en las habilidades de lectoescritura, con mayor tendencia en colegios de estratos bajos, lo cual configura una dificultad adicional, distinta a las posibilidades económicas, para ingresar a la educación superior y mantenerse en ella.
Otro diagnóstico fue el efectuado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que cada tres años evalúa la educación y que en su último estudio tuvo como énfasis el lenguaje, cuyos resultados difundidos por el ICFES muestran que el 47% de los estudiantes en una edad promedio de 15 años, es decir, quienes están culminando su bachillerato, no tendrían las capacidades para cumplir con los requerimientos que exige un programa de educación superior.
“En las universidades esta es una situación que no solo afecta a estudiantes de primeros semestres. Incluso en grados superiores se observan tesis mal escritas, con ideas inconexas y argumentación muy pobre; también está el fenómeno del plagio, que evidencia, no solo su mala fe, sino su dificultad para escribir”, manifestó Jorge Hernán Arbeláez, docente de la UN en Manizales.
Otra consecuencia es que el modelo de aprendizaje actual plantea una continua actualización de los profesionales, donde cada quien, además de los conocimientos impartidos, debe estar permanentemente incorporando las innovaciones de su área y esto, difícilmente, se podrá hacer con un mal proceso de lectura.
Adicionalmente, entre los desequilibrios que vive la sociedad hay una serie de aspectos intangibles, como el capital cultural que se adquiere fundamentalmente a través de la lectura. Quienes no posean el interés y la competencia están destinados a estar tras la brecha de la desigualdad.
Para encarar esta problemática, el docente comenta que los ministerios de Cultura y Educación están adelantando programas de lectura y bibliotecas, con el fin de ofrecer talleres de acompañamiento.
Por su parte, la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) cuenta con una Red de Lectura en la Educación Superior y la UN Sede Manizales, desde su la biblioteca, ha emprendido programas especiales de lectura y campañas contra el plagio.
Igualmente, desde la Facultad de Administración de la UN en Manizales hay un proyecto de extensión solidaria con los mejores estudiantes de grado once de colegios de estratos 1, 2 y 3 de la ciudad, en el que reciben formación en ciencias, matemáticas y lenguaje como preparación para el examen de admisión y la vida universitaria.
El profesor Arbeláez expresó que desde el grupo de investigación en Calidad de la Educación que hay en la sede, sería importante estudiar los efectos que traen las deficiencias lectoras en el rendimiento académico y en la asimilación de los conocimientos.
Referencia: Agencia de Noticias UNAL

Pues desde que todos estamos en las instituciones los profesores deberían exigir más con esto de la comprensión de lectura :S